El beneficio de la duda y el juego del engaño. Mirando por el agujero de la información faltante.Situémonos en una postura benevolente y concedamos al Falso Documental buenas intenciones: éstas podrían ser poner de manifiesto el peligroso engullir de datos a ojos cerrados a que nos dedicamos en la sociedad de la información, subrayar la actitud pasiva frente a la televisión o el cine, ese dejarnos embelesar por la voz de la narración moderna, que no narra sino que hace sonar su flauta de encantador de serpientes. Ése sería pues el sonido que imita un Falso Documental, para después detenerlo y hacer sonar los platillos y timbales despertando al espectador sobresaltado diciéndole: “¡esto es una farsa!”.
Me estoy refiriendo a aquellos falsos documentales que manifiestan claramente su mentira, convirtiéndola en broma cómica o sencillamente burlona (mock). Aunque, como veremos, siempre hay quienes se aferran a la necesidad de seguir creyendo a las formas. Los diferentes modos de destapar el engaño van a guiarnos en la clasificación que proponemos de los documentales de ficción, es decir, el modo en que nos entregan la información oculta, o el modo en que evitan hacerlo; nos guiaremos por el modo en que deshacen la magia transformándola en truco o el modo en que nos dejan a la deriva preguntándonos si habrá truco.
Pero antes deberíamos acercarnos, a una clasificación de las obras de vocación documental, que utilizan imágenes de alto realismo y que nos ayudará a excluir aquellas realizaciones que se salen de la frontera de nuestra investigación. La clasificación nos llega de la mano de Jordi Sánchez-Navarro:
Partiendo de esta clasificación general sobre el género documental dudoso, extraeremos nuestra propia definición de lo que es un Falso Documental. De entre estos cinco grupos las películas que nos interesan estarían repartidas en el primer y el quinto grupo. Extraeremos de nuestra definición las películas que se encuentran en los grupos 3 y 4 por ser la ficción una parte menor en ellos. Sin embargo los documentales falsos (grupo 2) atraen también nuestra atención. No como hechos artísticos, pues no es el arte su objetivo, sino como obras artesanales donde se ha prestado mucha atención a la creación de imágenes hiperrealistas de elaboración propia y que utilizan por tanto ese acercamiento masivo a los detalles de la realidad a que hacíamos referencia al citar a Baudrillard. Es por ello que les hemos integrado en nuestra clasificación.
La definición que contemplamos aquí de Falso Documental engloba las obras de ficción que hacen uso de la estética, la forma, los recursos y los fallos propios del estilo documental y su proceso, con intención de generar una actitud de credibilidad hacia su ficción, de hacerla verosímil. Es decir, las películas de ficción que se han hecho parecidas a un documental para que nos las creamos mejor.
La clasificación que proponemos dentro de los FD’s, que está basada en el modo en que los realizadores nos descubren su juego. Es decir en el modo en que la película entrega las evidencias de su falsedad como documento verídico y sitúa su narración dentro del territorio de la ficción. En una primera división debemos distinguir aquellos casos en que no se deja constancia explícita de su falsedad y aquellos que sí lo hacen:
Cuando hablemos de una película, sea del origen que sea, vamos a tener en cuenta algunos factores que consideramos tienen una función relevante en la distinción de géneros y que nos ayudarán a clasificarla y que convenimos en referimos a ellos así:
Grado de intervención en la realidad filmada: que será mayor en una película clásica de Hollywood basada en un guión cerrado, y mínimo en una grabación de espionaje, cuyo fin es registrar lo que ocurre en lugar sin interferir en lo que está ocurriendo, por ejemplo.
Grado de intención manipuladora ejercida sobre una realidad o grado de inyección de significado en las imágenes. Nos referimos con esto a la labor de otorgar a las imágenes un significado concreto durante el montaje, en aras de convertirlas en ilustración de una idea determinada en vez de permitirlas generar significados subjetivos en cada espectador (como sucede con cualquier hecho vivido). Es éste un factor difícil de medir en la práctica y que podamos hacerlo dependerá de la pericia del realizador al ocultar la intencionalidad de su discurso sin hacer que éste desaparezca. Como ejemplo tenemosla práctica lúdica que consiste en tomar documentos filmados, en bruto, de un acontecimiento y montarlos de forma que adquieran un significado acorde a nuestras intenciones. Otros ejemplos: será mínima la intención manipuladora existente en lo que se visualiza en un monitor de seguridad que muestra tomas de las multipless cámaras de un parking de manera cíclica y automática, resultando un vídeo formado por secuencias aleatorias. Este grado se maximizará en las
Dentro de la clasificación que hemos propuesto, existen unas cuya intención es la de provocar el asombro del espectador ante su alto grado de credulidad, enfrentándole contra sí mismo. Nos referimos a los FD’s que deciden entregar la información oculta por cualquiera de las vías que hemos expuesto. Y no podemos por menos que aplaudir su intención, que es la de ponernos sobre aviso de las posibilidades engañosas de lo formal, pero haciéndonos disfrutar de lo que vemos, y sin causarnos perjuicios, pues nos muestran su propia naturaleza: el juego de la mentira. |
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